Estos bollos de calabaza y frutos secos son la personificación misma del otoño y una opción fantástica para tener en el congelador. Al menos una merienda de la semana la harás con uno de estos bollos tiernos y  sabrosos. 

bollos posando para la foto

Ingredientes

  • 500g de harina de fuerza
  • 80g de leche entera
  • 40g de mantequilla blanda
  • 2 cucharadas de manteca de frutos secos
  • 30g de azúcar
  • 20 g de azúcar invertido
  • 2 huevos
  • 159 g de puré de calabaza
  • 2 g de levadura seca

Elaboración

Asamos la calabaza en el horno con un poco de sal y de canela a 180ºC durante 45 minutos. Cuando está lista la pelamos y la trituramos en un pasapurés, intentando escurrirle el agua lo máximo posible.  Una vez lista preparamos nuestra masa.

Ponemos la leche templada y añadimos la levadura y dejamos unos 5 minutos para que se disuelva. A continuación, añadimos la harina, los azúcares (si no tenéis azúcar invertido usar 60 g de azúcar normal), los huevos y el puré de calabaza, la manteca de frutos secos y la sal y amasamos. Cuando tenemos una masa integrada dejamos reposar unos 10 minutos y añadimos la mantequilla a punto de pomada, y vamos amasando. Sí lo hacemos a mano podemos hacer amasados cortos y reposos hasta que la masa esté lisa y brillante. Si usamos amasadora, nos llevará unos 15 o 20 minutos. Podemos ir haciendo descansos cortos, para que no se eleve demasiado la temperatura de la masa.Cuando la tenemos lista la tapamos y dejamos levar una hora y la guardamos en la nevera hasta el día siguiente.

Si seguimos el proceso dejamos que la masa doble su volumen, qué le puede llevar, dependiendo de la temperatura ambiente y la humedad unas dos o tres horas. Si la guardamos en el frigorífico, la sacamos unas dos horas antes de formar los bollos, para que atempere y retome el proceso de levado.

bollos hechos

Dividimos la masa en porciones y la boleamos y la vamos colocando en una fuente cerámica. Una vez las tenemos todas listas las tapamos y dejamos que nuevamente doblen el tamaño. Esto le puede llevar dos horas y media. Una ves listas las pincelamos con un poco de leche y los horneamos durante 20 minutos a 180- 200 ºC.

Una vez pasado el tiempo deberían de estar doradas y listas. Ojo, no es recomendable dejarlas más tiempo, pues  secarán. Las sacamos para una rejilla y las espolvoreamos con azúcar glasé antes de degustar.

Tienen un sabor suave y no demasiado dulce, así que son ideales con fiambre pero si queréis daros el gusto y acompañarlos con un bocata de manteca de avellanas y chocolate, el resultado es delicioso.

Con esta misma masa también hice unos kanellbullar. Imaginaros la combinación espectacular de la canela y el chocolate con la calabaza.

Podéis ver la receta aqui.

 

 

 

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