La bolla gallega es un pan rústico con una corteza crujiente y una miga tierna, perfecta para acompañar cualquier comida o disfrutar sola con un buen aceite de oliva. Esta receta sigue el método tradicional, utilizando masa madre y una fermentación lenta para conseguir un pan con un sabor profundo y una textura increíble.
En esta receta te enseño cómo hacer la bolla paso a paso, desde la preparación de la masa hasta el horneado. ¡Vamos a ello!
Ingredientes
Para la masa:
- 1 kg de harina panadera
- 800 ml de agua
- 250 g de masa madre (o fermento)
- 21 g de sal
- 2 cucharadas de manteca colorada
Como amasar Paso a paso
1. Mezcla de ingredientes y autólisis
Comenzamos mezclando la masa madre (o fermento) con el agua en un bol amplio hasta que se disuelva bien. Luego, incorporamos toda la harina y removemos con una espátula o con la mano hasta integrar los ingredientes. La masa en este punto será pegajosa y algo grumosa, pero es normal.
📌 Tip: No es necesario amasar en este momento. Tapamos el bol con un paño o film y dejamos reposar entre 30 minutos y 1 hora. Este reposo se llama autólisis y ayuda a mejorar la estructura del pan sin necesidad de amasar demasiado.
2. Añadir la sal y comenzar los pliegues
Después del reposo, agregamos la sal y el agua restante. Ahora comenzamos a hacer pliegues:
- Tomamos un lado de la masa y lo estiramos suavemente hacia arriba.
- Lo doblamos sobre sí misma y giramos el bol.
- Repetimos este proceso varias veces.
Tapamos de nuevo y dejamos reposar 15 minutos.
Consejo: Los pliegues ayudan a desarrollar la elasticidad de la masa sin necesidad de un amasado intenso.
3. Trabajar la masa y reposo en frío
Durante los próximos minutos, seguimos haciendo pliegues cada 15 minutos. Esto lo repetimos unas 3-4 veces hasta que la masa se vuelva más lisa y elástica.
Cuando la masa tenga una buena estructura, la pasamos a un recipiente grande con tapa y la dejamos reposar en la nevera hasta el día siguiente.
Fermentación lenta: El frío ralentiza la fermentación, lo que mejora el sabor y la textura final del pan.
4. Formado de la bolla
Al día siguiente, sacamos la masa de la nevera y la dejamos a temperatura ambiente unos 30 minutos para que pierda el frío.
Espolvoreamos un poco de harina sobre la mesa y volcamos la masa. La estiramos ligeramente y formamos una bola redonda, intentando manipularla lo menos posible para no desgasificarla demasiado.
Colocamos la bolla sobre un papel de horno y la dejamos levar unos 40 minutos mientras precalentamos el horno.
5. Horneado de la bolla
Mientras la bolla leva, precalentamos el horno a 240 °C con calor arriba y abajo, colocando una bandeja en la base del horno.
Cocción:
Metemos la bolla en la solera del horno y añadimos un poco de agua caliente en la bandeja inferior para generar vapor. Horneamos 20 minutos a 240 °C.
Pasado este tiempo, subimos la bolla a una rejilla en la parte media del horno, bajamos la temperatura a 220°C y dejamos cocer 10-15 minutos más, hasta que la corteza esté bien dorada y crujiente.
6. Enfriado y conservación
Sacamos la bolla del horno y la dejamos enfriar sobre una rejilla. Nunca cortes el pan en caliente, ya que la miga aún se está asentando.
Consejo: Para conservarla, puedes envolverla en un paño de algodón o guardarla en una bolsa de tela. Se mantiene bien durante 2-3 días, y si sobra, puedes congelarla en rebanadas.
Resultado final
Con esta receta obtendrás una bolla con una corteza dorada y crujiente, y una miga suave y esponjosa. Perfecta para acompañar carnes, quesos o simplemente con un poco de manteca colorada y miel.
¿Te animas a hacerla en casa? Déjame un comentario contándome cómo te ha salido o si tienes alguna duda. ¡Feliz horneado!

