La receta de este Foigras de pato es heredada del amigo químico. Paco, que tan generosamente me aclaró lo que era el azúcar invertido para usar en el roscón  y que con limón, como bien nos explica Míriam, en El Invitado de Invierno,  también se hacía.

Pues además de buen químico, es un excelente cocinero, y después de ver en fotos y vídeos su foi casero de oca, durante tres años, al fin tengo la receta y me animo. Bueno, en realidad me animé ya el año pasado, pero me pasé de horno y aquello acabó siendo grasa solamente. Y con lo que cuesta el hígado de oca… claro que por un precio moderado tenemos un foie de lujo y mucho más económico que comprado.

En esta ocasión, ya calculando los tiempos detalladamente a ver si sale algo similar a lo que él hace. Os cuento el paso a paso.

Ingredientes.

  • Un hígado de pato o de oca fresco
  • Una cucharada de sal y pimienta
  • 25 ml de coñac u oporto.

El paso a paso.

  • Desmenuzamos el hígado con los dedos con mucho cuidado.
  • Le vamos quitando los nervios y venillas, poco a poco, sin aplastarlo pues es delicado.
  • Lo pasamos a una fuente de horno, lo salpimentamos y añadimos el licor.
  • A continuación, metemos la fuente en el horno previamente calentado a 120º durante unos 5-6 minutos máximo. Tendremos cuidado de no pasarnos con el tiempo de horno pues se funde y estropeamos el foie.
  • Pasado el tiempo lo retiramos del horno y lo echamos en una tarrina de cerámica. Colocamos una tablita o una tapa que haga presión y encaje, pero que permita salir la grasa fundida por los laterales. Lo ideal es tener preparada una tablita de madera con antelación que entre en el molde y ajuste. La forramos con film para el uso con comida.
  • Encima de la tabla colocamos un peso, para ayudar a que la grasa suba y compactar nuestro foie.
  • Colocamos la terrina encima de un plato, por si desborda, y lo metemos en la nevera 24 horas.
  • Pasado ese tiempo, lo desmoldamos y quitamos bien toda la grasa que ha soltado.
  • La fundimos de nuevo y lo cubrimos con ella de manera uniforme para que lo proteja y se conserve.
  • Lo decoramos y acompañamos al gusto, con frutos rojos, mermelada o naranja confitada y ya lo tenemos listo para comer con un buen pan casero.

Consejos de conservación.

Para conservarlo y no correr el riesgo de que se estropee, pues es un plato que hay que degustar en pequeñas cantidades, lo cortamos en porciones a nuestro gusto y las envasamos al vacío. Las podemos conservar en la nevera, dependiendo de la previsión de consumo, o congelarlas.

Claro está que lo mejor es comérselo fresco, pero se conservan estupendamente, y más teniendo en cuenta que es algo típico de las navidades y que con muy poca cantidad es suficiente.Así que congelar y luego a poquitos nos vamos dando el homenaje.

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