Melindres de Ourense: receta tradicional con aguardiente y almíbar (como los de antes)

Melindres orensanos

Los melindres son de esos dulces que huelen a cocina de casa: masa sencilla, fritura rápida y un baño de almíbar que, al enfriar, se vuelve blanquito y los deja tiernos varios días. Esta receta viene de una libreta antigua de Ourense, y tiene ese punto de anís y aguardiente que los hace inconfundibles. Si te gustan las rosquillas de siempre, aquí tienes una versión que no falla.

Ingredientes

(Para 24 unidades )

  • 250 g de harina de trigo
  • 2 huevos
  • 60 g de azúcar
  • 10 ml de anís
  • 20–30 ml de aguardiente (un “pocillo”)
  • 20–30 ml de aceite rustrido o tostado (un “pocillo”)*
  • 6 g de polvos de hornear (tipo Royal)
  • 1 pizca de sal
  • Aceite suave para freír (girasol o oliva suave)

* Aceite rustrido/tostado: aceite que se calienta un momento y se deja templar (para “quitarle el crudo”). Si ya lo tienes hecho, úsalo tal cual.

Para el almíbar

  • 250 g de azúcar
  • 125 ml de agua

Tiempos orientativos

  • Preparación + amasado: 15 min
  • Reposo: 30 min
  • Formado y fritura: 20–30 min
  • Almíbar y baño: 10–15 min
    Total: 1 h 15 min aprox.

Paso a paso

  1. Haz la masa. En un bol, pon la harina y haz un hueco en el centro. Añade los huevos, el azúcar, el anís, el aguardiente, el aceite rustrido, los polvos de hornear y la sal.

  2. Amasa. Mezcla con las manos y amasa unos 10 minutos, hasta tener una masa lisa que no se pegue a las manos. Tapa y deja reposar 30 minutos.

    • Si la notas muy pegajosa, añade un poco más de harina, muy poco a poco.

  3. Forma los melindres. Divide la masa en porciones y forma rosquillas, procurando no hacer el agujero muy grande (al freír se abre).

  4. Fríe. Calienta aceite en una sartén o cazuela (idealmente a 170–175 ºC). Fríe los melindres por tandas, dándoles la vuelta, hasta que estén dorados. Pásalos a una fuente con papel absorbente.

  5. Prepara el almíbar. En un cazo, pon el azúcar y el agua. Llévalo al fuego y deja que hierva hasta punto de bola (aprox. 120 ºC).

    • Sin termómetro: cuando cojas una pizca de almíbar con una cucharilla, la dejes caer y veas que “hace hebra” y empieza a tener cuerpo, suele estar cerca. (Ojo: sin pasarte, que si carameliza, ya no blanquea.)

  6. Baña y deja secar. Ve sumergiendo los melindres en el almíbar (uno a uno o por tandas pequeñas), escúrrelos y déjalos sobre una rejilla o bandeja. Al enfriar, el almíbar se volverá blanco y quedarán perfectos

Consejos para que salgan de lujo

  • No te pases con la harina: la masa debe quedar lisa, pero no “dura”, para que queden tiernos.

  • Fríe a temperatura estable: si el aceite está flojo, absorben grasa; si está muy fuerte, se doran por fuera y quedan crudos.

  • Almíbar en su punto: es la clave del acabado. Si queda corto, no agarra; si te pasas, queda muy duro y no blanquea bien.

Conservación

Guárdalos en una lata o recipiente hermético, a temperatura ambiente. Con el baño de almíbar se mantienen tiernos varios días.

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